La densidad del aceite de oliva a diferentes temperaturas

La densidad del aceite de oliva a diferentes temperaturas

La densidad del aceite de oliva es un elemento determinante a la hora de la compra. Junto con otras características, debemos asegurarnos que estamos comprando un aceite de oliva virgen extra de calidad, según la densidad que se establezca en la contraetiqueta de la botella.

¡Te damos las claves!

¿Qué es la densidad del aceite de oliva?

Antes de nada, tendremos que saber qué es la densidad. Esta magnitud establece la relación existente entre la masa de un cuerpo y su volumen.

Si lo extrapolamos a nuestro campo, la densidad del aceite de oliva es la solidez que este tiene con respecto a la totalidad de su envase, independientemente del material (vidrio, plástico o bidones de acero inoxidable).

Cuando, en un mismo recipiente, ponemos agua y aceite de oliva, estas dos sustancias se separan automáticamente, quedando el aceite de oliva en la parte de arriba. Esto ocurre por la diferencia de densidades. Así, sabemos que el aceite de oliva es más ligero que el agua.

La densidad del aceite de oliva no es siempre la misma. Además de variar dependiendo de la temperatura a la que se someta, entran en juego otros factores, como la variedad de la aceituna, el proceso de elaboración, la temperatura a la que se lleva a cabo este proceso, las condiciones del clima, etcétera.

Entonces, si el agua pesa un kilo por cada litro, ¿cuál es la densidad del aceite de oliva exactamente?

¿Cómo se mide el peso específico del aceite de oliva?

El sistema internacional adoptado por la ONU establece que el peso específico del aceite de oliva es de 0.916kg/litro, siempre y cuando la densidad se mida a una temperatura de entre los 16 y los 17ºC. Este es el valor promedio y oficial a tener en cuenta siempre.

Cuando se comercializa con aceite de oliva virgen extra, se ha de reflejar la densidad del mismo para contrastar su calidad. Entonces, ¿cómo podemos saber si un aceite de oliva es de calidad dependiendo de su densidad?

La aceituna, de por sí, contiene agua en su pulpa. Por ello, en el proceso de elaboración se separa el agua del aceite de la pulpa de la aceituna mediante un proceso de centrifugación. Este proceso es esencial para que un aceite de oliva pueda categorizarse como virgen extra (el aceite de la máxima calidad); ya que, si contiene agua, no podrá ser categorizado como tal.

Básicamente, podemos decir que cuanto mayor sea la densidad del aceite de oliva, mayor será su calidad, ya que tendrá menos agua (depende también de otros factores); y será de menor calidad, cuanto más líquido (más contenido en agua tenga) y menos denso sea.

Tabla de densidades del aceite de oliva según temperatura

A medida que aumentamos la temperatura, la densidad del aceite de oliva disminuye, ya que se dilata. Por tanto, cuanto más alta sea la temperatura, menos pesa el aceite de oliva.

Cuando utilizamos el aceite de oliva virgen extra para freír, este llega a alcanzar una temperatura de 180ºC. Es entonces cuando la densidad del aceite de oliva virgen extra llega hasta los 0,80 kg/litro. Por eso, es recomendable freír con aceite de oliva virgen extra (además de por otras muchas razones); debes emplear menos cantidad de aceite para freír que con otro aceite vegetal, ya que el aceite de oliva se condensa debido al aumento de temperatura.

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