¿Aceite de Oliva o Aceite de Girasol?

¿Aceite de Oliva o Aceite de Girasol?

En el mercado, existen diferentes tipos de aceites vegetales: aceite de oliva, de girasol, de coco, de colza, de palma, de aguacate… Sin embargo, y tal y como dicen los expertos, los aceites vegetales más saludables son el aceite de oliva virgen extra, el aceite de oliva virgen y, después, el aceite de girasol.

¿Qué es lo que diferencia estos aceites? ¿Es más saludable el aceite de oliva o el de girasol? ¿Cuál debo usar para freír? ¡Te resolvemos todas tus dudas!

Composición

Las diferencias entre el aceite de girasol y el aceite de oliva comienzan en su composición. Ambas son dos grasas vegetales, aunque completamente diferentes.

El aceite de oliva virgen extra es rico en ácidos grasos monoinsaturados, especialmente, en ácido oleico, polifenoles y vitaminas. Forma parte de las denominadas “grasas buenas”. Además, el aceite de oliva virgen extra tiene pigmentos clorofílicos y carotenoides, que otorgan el color, sabor y aroma y determinados efectos saludables.

Por su parte, el aceite de girasol es una grasa poliinsaturada y rico en ácido linoleico (Omega 6). Resulta necesaria para el organismo, ya que este no es capaz de producirla por sí mismo. Sin embargo, su consumo excesivo puede resultar perjudicial para la salud. El aceite de girasol es abundante en vitamina E, un potente antioxidante.

Proceso de extracción

El aceite de origen vegetal más saludable es el aceite de oliva virgen extra. Este se obtiene exprimiendo la aceituna, el fruto, mediante procedimientos mecánicos. La aceituna no sufre durante su recogida y se traslada a la almazara el mismo día de su recolecta. Así se evita su oxidación. Ese mismo día, se moltura a una temperatura menor de 27ºC y se conserva en excelentes condiciones para que mantenga sus propiedades iniciales.

El aceite de girasol procede de una semilla. Para su elaboración, se necesitan disolventes orgánicos y químicos. Con el uso de disolventes orgánicos, se extraen las semillas de los girasoles y se lleva a cabo un proceso de refinado para poder consumir posteriormente el aceite de girasol. En la refinería, se eliminan las impurezas que se han llegado a formar, se suaviza el sabor y se elimina la acidez.

Frituras

A la hora de cocinar con aceites vegetales, todos nos hemos hecho la misma pregunta: ¿qué aceite utilizo para freír? A pesar de las creencias populares, el más recomendable es el aceite de oliva virgen extra. Gracias a su punto de humeo.

El punto de humeo es la temperatura a partir de la cual un aceite comienza a perder sus propiedades y a liberar los famosos radicales libres; unas sustancias perjudiciales para la salud.

Para realizar una fritura, se necesita una temperatura de 160ºC. Por ello, se recomienda utilizar un aceite lo más estable posible, escogiéndose aquellos que tengan un mayor punto de humeo. Sin duda, el aceite de oliva virgen extra es el que debemos escoger para este uso.

El aceite de oliva virgen extra comienza a quemarse a partir de los 180ºC, ya que se trata de una grasa monoinsaturada; mientras que el aceite de girasol, más sensible a las altas temperaturas, comienza a hacerlo a partir de los 160ºC. Además, el aceite de oliva virgen extra crea una película protectora en los alimentos, dejándolos crujientes por fuera y jugosos por dentro, y no se necesita tanta cantidad como sí necesitamos con el aceite de girasol.

Beneficios

Dejémoslo claro: el aceite de oliva virgen extra es el mejor aceite vegetal que puedas consumir. De hecho, es la base de nuestra dieta mediterránea y médicos y expertos en la materia recomiendan su consumo diario. Por su parte, el aceite de girasol podemos consumirlo, pero no debemos usarlo como sustituto del aceite de oliva virgen extra, aunque sigue siendo saludable.

El aceite de girasol es rico en vitamina E, por lo que es un excelente antioxidante, ayudando a prevenir enfermedades como el asma o la artritis reumática y protegiendo las células del organismo de la oxidación. Al estar compuesto por ácido linoleico, mejora la salud cardiovascular y posee efectos antiinflamatorios.

El aceite de oliva virgen extra y la salud cardiovascular van de la mano. Multitud de estudios científicos alrededor del mundo han demostrado que el consumo diario de aceite de oliva virgen extra reduce el colesterol LDL (colesterol malo) y aumenta los niveles de colesterol HDL (colesterol bueno), reduciendo así las posibilidades de padecer enfermedades cardiovasculares. Además, ayuda a prevenir otras enfermedades de deterioro cognitivo, como el Alzheimer, algunos tipos de cáncer y la diabetes. El aceite de oliva virgen extra contiene propiedades antibacterianas y antiinflamatorias.

Básicamente, el mejor aceite vegetal para nuestra salud es el aceite de oliva virgen extra. ¿Esto significa que no debemos consumir aceite de girasol? Claro que no, pero sí que la mejor alternativa para nuestra salud es el aceite de oliva virgen extra. Sin embargo, siempre podemos combinar, en cantidades adecuadas, el aceite de oliva virgen extra y el aceite de girasol.

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